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Plaza de las pioneras:
la política de lo común

Lilián Celiberti

En el 2018 comenzó a gestarse el proyecto Pioneras en el Departamento de Desarrollo Urbano de la Intendencia de Montevideo. No fue casual que la iniciativa surgiera de la dirección de ese  Departamento, ejercido por  una arquitecta feminista, Silvana Pissano. Su gestión promovió la recuperación para el espacio público de un predio utilizado por décadas como talleres de la propia Intendencia, y le adjudicó un valor simbólico de reconocimiento a los feminismos. La izquierda llevaba 28 años en el gobierno de la ciudad y solo existía en el Parque de los Aliados, el Espacio Libre 8 de marzo Día internacional de la Mujer. 

La propuesta del nombre Pioneras se orientó a "reconocer a todas aquellas que sentaron las bases para que la igualdad fuera una meta posible y habilitaron, a partir de sus luchas, que otras tantas tuviesen, y tengan, lugar en la construcción histórica. Propusimos así la concreción de un espacio público en que pudiesen confluir y forjarse diversos colectivos y propuestas con un horizonte de igualdad y sin que ello implique negar la diversidad. Un espacio público que representase no sólo lo "posible" del presente sino que fuese capaz de contener un carácter simbólico, capaz de ser un mensaje que exprese las múltiples resistencias, las luchas por los derechos, la apuesta colectiva  por lo que vendrá, capaz de tornarse en bien común a ser producido y gestionado por la sociedad." (Silvana Pissano, Urbanismo feminista en Montevideo 2020:7)


 

Para poder pensar dinámicas que habiliten la convivencia de una simultaneidad de actores/as, es necesario pensar lo urbano desde una perspectiva que defina lo común como horizonte. Para las feministas, pensar la ciudad en sus dinámicas complejas supone analizar las lógicas subterráneas que impulsan y reproducen las desigualdades, pero también abrir espacios para la expresión de nuevas subjetividades, de cuerpos generizados que disputan la apropiación del espacio público expresando otras formas de sentir y construir lazos humanos colectivos. D. Harvey dice que la ciudad que queremos “no puede estar divorciada de la que plantea qué tipo de lazos sociales, de relaciones con la naturaleza, de estilos de vida, de tecnologías y de valores estéticos deseamos. El derecho a la ciudad es mucho más que la libertad individual de acceder a los recursos urbanos: se trata del derecho a cambiarnos a nosotros mismos cambiando la ciudad. Es, además, un derecho común antes que individual, ya que esta transformación depende inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo para remodelar los procesos de urbanización.”. Harvey (2008). 

 

 

 

 

 

Cambiar la ciudad es también ocupar el espacio público desde dimensiones  culturales y corporales, que construyen voces colectivas que cuestionan y problematizan las pautas de vida colonizadas por el patriarcado, la heteronormatividad y el racismo. 

La propuesta ganadora del Concurso público para el diseño de la plaza se orienta en esta dirección: "Creemos que una de las claves para poder generar un cambio es transgredir aquellas normas que determinan nuestros cuerpos y nuestros roles, que nos clasifican como mujeres, como hombres, pero también como inmigrantes, como cuerpos funcionales o disfuncionales, como sexualidades normales o patológicas. Un hackeo a las estructuras patriarcales, heteronormativas, binarias (hombre/mujer), colonialistas y capitalistas que nos constituyen".

 

El homenaje a las Pioneras se expresa en el revestimiento de una de las paredes medianeras con una superficie espejada, donde «gracias al trabajo de las pioneras hoy podemos vernos reflejadas en donde estamos, e imaginar posibles escenarios futuros».  

 

Simultáneamente el Departamento de Desarrollo Urbano convocó a organizaciones feministas para que elaborasen propuestas de gestión colectiva de las casas ubicadas en el Espacio Público Las Pioneras. Iniciamos así un proceso de trabajo en común, debatiendo los objetivos de una gestión feminista compartiendo con el filósofo político italiano Giuseppe Micciarelli la experiencia de gestión colectiva en L’Asilo Filangieri, primer espacio reconocido como bien común en Nápoles, ciudad de la que Micciarelli es oriundo. El reglamento elaborado por los colectivos de Nápoles fue una inspiración para redactar nuestro reglamento.

 

La Asamblea de Colectivos Feministas convocada de forma pública el 10 de agosto del 2019, reunió a un grupo de organizaciones que asumió el compromiso de realizar una gestión colectiva del patrimonio común:  El Espacio feminista – “Las pioneras” es un espacio de uso compartido para actividades de defensa y afirmación de los derechos de las mujeres en sus diversas expresiones y formas de organización, que tienen como principio luchar contra el racismo, la xenofobia, el fascismo, la homolesbotransfobia, y toda forma de violencia. El uso compartido supone poner en práctica actividades de colaboración y gestión basadas en el consenso de las decisiones, a través de un método inclusivo y no autoritario. (…) Teniendo en cuenta que las casas son un patrimonio público que pertenece a la categoría de "bien común" su gestión deberá caracterizarse por una forma de gobierno que se inspire e implemente formas de participación directa de los colectivos de referencia, tanto en el cuidado como en la gestión del bien". (Reglamento de Uso de la Asamblea de Colectivos Feministas 2020).

El Espacio feminista: gestión y uso colectivo.

 

Desde agosto del 2020, y con las interrupciones generadas por la pandemia, comenzamos a gestionarlo. La asamblea de colectivos tuvo en su inicio seis grupos responsables pero algunos se fueron desprendiendo de la tarea, bien por tener otras prioridades, bien porque  la propia pandemia  tuvo un impacto importante en los colectivos sociales debilitando las conexiones y los vínculos. Por otro lado, la gestión de un espacio colectivo conlleva una serie de tareas administrativas y de cuidado, que se aparta relativamente de la tarea central política que cada colectivo desarrolla. El accionar territorial es una dimensión desafiante para los colectivos que se generan en torno a las luchas feministas. 

 

A pesar de ello, en el 2021 la Plaza de las Pioneras fue el escenario de la Asamblea Feminista de Montevideo que recogió las visiones y propuestas para una ciudad feminista. La preparación de la Asamblea se hizo con la realización de cinco encuentros virtuales, uno por cada eje temático: espacios para la vida; cultura de la no violencia, denuncias de las violencias patriarcales; sostenibilidad de la vida; culturas no sexistas; participación social y autogestión . Repensar la ciudad desde una perspectiva feminista, supone cuestionar el desarrollo de ésta desde una lógica productivista y mercantilista, y comenzar a pensar en entornos que coloquen en el centro a las personas que la habitan. Se trata de visibilizar la diversidad de experiencias y necesidades, sin intentar homogeneizar los usos y actividades en el espacio urbano.

 

Antes de la pandemia, Cotidiano Mujer y el Colectivo Ecofeminista Dafnias, realizaron junto a La Facultad de Ciencias Sociales un análisis del impacto que generaría en los barrios de Montevideo la reconstrucción de un tren para canalizar hacia el Puerto la producción de una de las mayores plantas de celulosa del mundo, la UPM de capitales finlandeses, ubicada en Pueblo Centenario a 400 km de Montevideo. ¿Cómo afectará el trazado del tren la vida cotidiana en los barrios? ¿Cómo impactará en sus habitantes y en su derecho a la ciudad?  ¿Qué implicancias tiene ese trazado en la fragmentación de los barrios y cómo impacta específicamente en las mujeres? La condiciones básicas para la reproducción de la vida son centrales para el urbanismo feminista y desde esa perspectiva, el trabajo pudo concluir que en al menos dos de los barrios analizados "…. tanto por la frecuencia y la velocidad de los trenes como por el vallado que circundará sus vías, se dará una interrupción del espacio urbano que impactará en el tránsito cotidiano de los habitantes. Expresiones como “va a partir el barrio al medio” o que el tren los va a dejar aislados son recurrentes en las entrevistas a vecinas. Es que ambos barrios su zona comercial se ubica en uno de los lados de la vía, por lo que, para quienes residen del otro lado, el acceso a esos servicios se verá obstaculizado." (2020: 85). 

 

Para que las dimensiones de género se incorporen, efectivamente, en la planificación urbana, es necesario fortalecer y profundizar, la presencia de los feminismos a nivel local y territorial y la acción de resistencia frente a la mercantilización de los espacios. 

 

La Asamblea Feminista de Montevideo busca consolidar propuestas que profundicen la disputa por una ciudad feminista en la que los cuidados y la sostenibilidad de la vida estén en el centro de la planificación urbana y, de ese modo, se fortalezcan los espacios de participación y autogestión para construir una acción política desde la comunidad, con formas de convivencia más cercanas a un imaginario transformador. La teoría feminista surge de la práctica política de las mujeres, atravesadas por múltiples desigualdades, subalternidades y exclusiones, y es interpelada permanentemente por las sujetas con las que dialoga y de las que se nutre, razón por la cual muchas veces los caminos que se abren son contradictorios entre sí. La puesta en diálogo de los feminismos y lo ecológico es parte de este proceso. Las prácticas políticas cotidianas de los feminismos y, en particular, en las luchas de resistencia al extractivismo en América Latina, han creado el concepto de “sostenibilidad de la vida” para incorporar la dimensión socioambiental del cuidado, imaginando nuevas formas de producir, consumir y habitar. 

Una plaza como territorio comunitario

 

Amparo Menendez-Carrión dice que un mundo en común da por sentada la idea de "estar presente en público como condición sine qua non de la ciudadanía",(Menéndez-Carrión 2015: 151) y la plaza en una escala local, ofrece el espacio para la escenificación del encuentro de la pluralidad.. 

Es un espacio colectivo donde se patina, se baila, ensayan obras de teatro y murgas de carnaval, almuerzan trabajadores de las empresas de la zona y pasan el día personas que duermen en refugios nocturnos, se organizan reuniones de colectivos feministas, circos y ferias de trueque. Esa pluralidad convive en un mismo espacio y simultáneamente, como en tantos otros espacios públicos, con la inseguridad y el desapego, la fragmentación territorial y los procesos de exclusión a los que han sido sometidas las ciudades por el neoliberalismo. 

 

Son, sin embargo, pequeñas islas de ciudadanía no exentas de conflictividad: desde sus dinámicas plurales afirman lenguajes e imaginarios que disputan sentidos democratizadores y habilitan presencias incomodas de ocupantes diversos que enfrentan la mercantilización del espacio público o simplemente, pretenden sobrevivir en ciudades que expulsan y confinan la pobreza. 

 

El Montevideo de mi infancia, el de la escuela pública como constructora de una ciudadanía plural, no tiene nada que ver con este Montevideo de exclusión urbana, expresada en barrios para ricos y para pobres. Para transitar hacia otro paradigma que revierta los valores dominantes, se necesita disputar el uso público de los espacios.  El camino no parece sencillo, ya que requiere de cambios que van desde el urbanismo y el diseño de las ciudades, a los enfoques integrales e intersecciones de las políticas con una perspectiva intercultural. Las propuestas políticas y las experiencias sociales deben potenciar las experiencias autogestionadas de forma colectiva para fortalecer el tejido social basado en culturas de cooperación y cuidado.  La creación de espacios sociales habilitantes, es crucial para vivir el espacio público como estímulo a la creatividad y a las propuestas colectivas. En tal sentido la plaza se convierte en un espacio compartido de cuerpos y espacialidades.
 

Otras formas de habitar

 

Desde que proyectamos el espacio feminista en las Pioneras, se planteó la importancia de desarrollar un emprendimiento económico feminista. Para ello se realizó una convocatoria abierta y y una selección de las propuestas presentadas. La Cafetería Lempika se instaló en la plaza como fruto de esta convocatoria. Luego de dos años de funcionamiento la asamblea de colectivos resolvió rescindir el acuerdo de trabajo por varias razones, pero principalmente, debido a la contradicción intrínseca de ser un emprendimiento productivo privado cuyo servicio a la comunidad se percibía como diluido. 

 

A efectos de recorrer un camino diverso, apostamos a generar el vínculo con un espacio constituido previamente (2017) como mercado virtual, la Mercada Feminista, una plataforma dirigida a hacer visible el trabajo de las mujeres en cualquier rama de actividad, desde la peluquería a la albañilería. En la pagina web de La Mercada se define la iniciativa "como una bolsa de trabajo feminista, tal como su nombre lo indica, en la cual se busca dar impulso e incentivar el crecimiento laboral de mujeres y disidencias. Sin embargo, es más que eso, ya que además de oportunidades laborales “formales”, la Mercada es un espacio de visibilización de otras formas alternativas de generar ingresos. Resulta positivo, dado el espíritu del grupo de colaborar sin competir, que el crecimiento que se logra no es tan solo individual, sino colectivo, lo cual enriquece de manera general a todas las personas que colaboran y militan en el mismo. 

 La Mercada es una valiosa herramienta que nos permite acercarnos, conocernos, apoyarnos, impulsarnos, para finalmente lograr el desarrollo deseado, tanto individual como colectivo. Si bien se parte de un espacio virtual, se ha logrado abrir canales para el encuentro y así poder materializar esa virtualidad en realidad."

En ese proceso de materialización de los vínculos feministas surge la propuesta de gestión de la Cafetería en la plaza de las pioneras y la incorporación de la Mercada a la Asamblea de colectivos que gestionan los espacios. En breve, la nueva cafetería abrirá sus puertas y nos permitirá avanzar en hacer del espacio un enclave de resistencia al individualismo capitalista para transitar hacia formas colectivas y alternativas de organizarnos y de cuidar.

Estamos lejos aún de constituir un archipiélago de experiencias conectadas, unidas en una "constelación de comunes", pero la plaza y las prácticas que en ella suceden, constituyen un punto de partida para la construcción de feminismos territoriales y territorializados. 

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REFERENCIAS

1 La propuesta ganadora fue elaborada por los arquitectos Rodrigo Méndez, Valentina Cardellino, Paola Monzillo, Juan Andrés Púrpura, Andrés Arizaga y Rodrigo Zargarzazú, y la empresa constructora fue Ciemsa S.A
2 Se puede leer el docume
nto completo en el siguiente link: https://www.cotidianomujer.org.uy/asamblea-feminista-de-montevideo-relatoria/
3
 https://traficantes.net/actividad/oikonom%C3%ADa-y-acci%C3%B3n-ciudadana-transitando-sistemas-con-la-constelaci%C3%B3n-  La Constelación es resultado de un proceso de investigación sobre la cultura de los comunes, su matriz cultural y su expresión práctica. Configurado en forma de archivo constelar, este espacio alberga un conjunto de conversaciones documentadas en formato audiovisual y textual. Desde la perspectiva de su contenido, la organización de este común del conocimiento nace de las propias prácticas cartografiadas. Su archivo testimonia una posición política, cultural, ecosocial, existencial a la contra de la complicidad con el modelo de mundo dominante.


ASAMBLEA FEMINISTA DE MONTEVIDEO. Disponible en  www.cotidianomujer.org.uy/asamblea-feminista-de-montevideo-relatoria/

CELIBERTI, L. (2019): “Las bases materiales que sostienen la vida: Propuestas eco- feministas”, Teorías en movimiento. Reflexiones feministas en la articulación fe- minista Marcosur, Recife. 

CEPAL (2022a): Los impactos sociodemográficos de la pandemia de COVID-19 en Amé- rica Latina y el Caribe (LC/CRPD.4/3), Santiago. 

— (2022b): La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género (LC/CRM.15/3), Santiago. 

CHINCHILLA, I. (2020): La ciudad de los cuidados. Salud, economía y medio ambiente, Madrid, Libros de la Catarata. 

COL·ECTIU PUNT 6 (2019): Urbanismo feminista: por una transformación radical de los espacios de vida, Barcelona, Virus Editorial. 

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HARVEY, D. (2013): Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana, Madrid, Akal.

HERNANDO, A. (2012): La Fantasía de la individualidad. Sobre la construcción socio- histórica del sujeto moderno, Buenos Aires, Katz Editores.HERRERO, Y. (2017).

MENENDEZ-CARRION, A. (2015) Los avatares de una polis golpeada. Tomo I. Editorial Fin de siglo. Montevideo

SEGATO, R. (2018): Contra-pedagogías de la crueldad, Buenos Aires, Prometeo libros. 

VEGA, C.; MARTÍNEZ-BUJÁN, R. y PAREDES, M. (eds.) (2018): Cuidado, comunidad y común: experiencias cooperativas en el sostenimiento de la vida, Madrid, Traficantes de Sueños. 

OIKONOMÍA Y ACCIÓN CIUDADANA.Transitando sistemas con la Constelación de los Comunes (2020-2023). https://constelaciondeloscomunes.org/oikonomia-y-accion-ciudadana/

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